Terminó el primer semestre del 2009 siendo el volante central elegido por Luis Zubeldía. Sí, aunque siempre corrió con desventaja por tener que competir con nombres pesados en trayectoria en el club, Diego González ganó su propia batalla en ese entonces. Sus ganas, su entrega y su lucha le demostraron a Luis Zubeldía que podía estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo, y cuando todo hacía indicar que tenía casi el puesto asegurado en el medio, la vuelta de Agustín Pelletieri del AEK de Grecia (referente si los hay en Lanús) complicó las cosas. A eso también hay que sumarle que el DT empezó a darle más rodaje a Eduardo Ledesma, uno de sus jugadores más mimados del plantel. Y fue así como le tocó perder. Perder nada menos que su lugar. Ese que tanto deseó y peleó. Y fue así como llegó a jugar algunos partidos en Reserva donde incluso fue expulsado frente a Boca. Todo mal para el Pulpito. Pero tuvo su chance en Primera nuevamente, en la quinta fecha ante Newell´s, en el Néstor Díaz Pérez (Lanús cayó 2 a 0). Pero la suerte ya estaba echada para el volante de 21 años… Apenas iba a estar 45 minutos en cancha, ya que luego de un choque con Sánchez Prette iba a tener que dejar la cancha por lo que días después se iba a conocer como una distensión en el ligamento interno de la rodilla derecha. El pronóstico no era alentador. En absoluto, ya que los médicos anunciaban que iba a tener entre tres y cuatro meses de párate ¿Alguna duda de que este no fue su semestre?
Pasaron menos de dos meses. Y la tormenta empezó a pasar. Diego se recuperó antes de lo previsto. Incluso llegó a jugar unos partidos en Reserva, cosa que parecía imposible aquel 22 de septiembre cuando se lesionó. Y cerró el año de la mejor manera. En lo futbolístico volviendo al ruedo, y en el aspecto personal, convirtiéndose en padre de una nena, sin dudas su gran debilidad.
Y claro, arrancó el 2010 con todo. Confiado, sobre todas las cosas. “Quiero demostrar porqué el año pasado me gané el puesto como titular. Espero que el técnico me de la chance de mostrarle que sigo siendo el mismo que terminó jugando el primer semestre del 2009. El puesto yo me lo gané dignamente, diría que muy bien. No fue de casualidad. Por eso voy a esperar ansiosamente esa chance”, confesó el Pulpíto ante los grabadores de Fortaleza Granate. Y continuó: “Estoy a la altura de poder pelear un puesto con Pelle y Fritzler. Creo que entre nosotros tres se va a dar una linda competencia y será Luis el que tenga que decidir después. Ellos tienen una leve ventaja sobre mí porque terminaron jugando el torneo pasado, pero estoy dispuesto a dar pelea, siempre sanamente. Veremos quien termina jugando”.
-El año pasado se te vio como enojado, con bronca. ¿Se te pasó un poco ya?
-Quizá cualquier jugador cuando no le toca jugar se siente fastidioso, molesto. Si no fuese así no tengo dudas que es porque ese jugador no siente el fútbol, o que tan solo se conforma con venir a entrenar y a fin de mes cobrar un sueldo. Yo no lo veo así. Yo quiero jugar, como sea. Y por eso hablé con mi representante y con los dirigentes del club. Si me tengo que ir de Lanús no va a ser porque no quiera esta camiseta, o este peleado con el técnico. Solo quiero jugar, y si no es en Lanús tendrá que ser en otro lado.
- Lo bueno es que van a tener doble competencia y seguramente minutos para poder mostrarse como vos decís…
-Sí, es verdad. Y eso es algo que me deja tranquilo. Creo que el mejor campeonato que hice fue cuando jugué al lado de Seba Salomón. Ese fue sin dudas mi mejor versión desde que subí a Primera División. Esperemos volver a hacer bien las cosas este año.
-¿La lesión quedo atrás?
-Sí, gracias a Dios. Le estoy metiendo con todo ahora, ese tema ya pasó. Los médicos me dijeron que si yo no hubiese tenido un buen estado físico, una buena maza muscular me podría haber roto, lo cual habría complicado todo porque seguramente hubiese tenido que pasar por una operación. Pero ya pasó. Ahora hay que mirar para adelante.
El Pulpito va muy bien de arriba. Ya tendría que haber sido probado de último hombre. No es más lento que Jadson Viera. Tiene piernas fuertes (a Jadson le flamean). Y es inteligente para sacar y adelantar el fondo más rápido y no quedarse con un equipo tan estirado como ahora. Jorge desde Lincoln
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